Reflexiones

NO ES UN ADIÓS, ES UN HASTA PRONTO

23 Junio, 2016 0 comentarios
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Fotografía de May Cantillo

En estos últimos meses he tenido  la gran suerte de tener como profesores a unos cracks del baile: Elle Brenecki, Simon Bressanelli, Mikey Pedroza (al que ya tuve como profesor hacer unos meses) y, estos últimos días, Jamin Jackson.  Fijaos si serán grandes  que, gracias a ellos, mi nivel ha subido algún peldaño más, ahora soy capaz de bailar, y no solo repetir constantemente una serie de pasos aprendidos, me siento más libre en la pista y me divierto mucho más y, por tanto, cada día me gusta más estar metido de lleno en este mundillo.

Pero si por algo les estoy agradecido es por enseñarme el verdadero espíritu del Lindy. Ellos, que son gente importante a nivel mundial, me han sorprendido con su sencillez, su falta de ego, su simpatía, su cercanía. Son gente que te podría estar mirando por encima del hombro y, al contrario, te tratan como un igual, sin prejuicios de ningún tipo. Y ya no es que en las clases estén pendientes de todos y de todo, que intenten ayudarte con cualquier duda, que sus clases sean, además de buenas, divertidas y dinámicas, es que además son grandes personas. Es que con la gente que he conversado sobre ellos están contentísimos de que hayan venido a Madrid y, unos por haberlos tenido como profesores y otros por haber compartido buenos ratos con ellos, sé que les vamos a echar mucho de menos. Pero creo, y no soy el único, que volveremos a verles por aquí porque tengo la impresión de que se llevan un buen recuerdo de su paso por nuestro Madrid. Ojalá que sea más pronto que tarde y que volvamos a disfrutar de su compañía.

Todavía no se han marchado y ya les echo de menos.

P.D.: Por supuesto no me olvido de mis otros cracks, los que hicieron que diese mis primeros pasos  con el Lindy, los que consiguieron que no tirase la toalla en más de una ocasión, los que me tienen que aguantar en sus clases día tras día, los que me apoyan en mis malos momentos… pero de ellos, afortunadamente para mí, no me tengo que despedir, aunque, desgraciadamente para ellos, me tendrán que seguir aguantando y sufriendo, al menos, por un trimestre o dos más. Sin todos ellos no habría llegado a conocer a ninguno de estos fenómenos, porque no habría seguido con el baile. Mil gracias

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