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GINGER ROGERS

21 Febrero, 2017 0 comentarios

Ginger Rogers (Virginia Katherine McMath; Independence, Misuri, 16 de julio de 1911-Rancho Mirage, de California, 25 de abril de 1995) fue una actriz, bailarina y cantante estadounidense y ganadora de un Óscar. En sus 62 años de carrera, hizo un total de 73 películas. Aunque recordada por sus papeles junto a Fred Astaire en una serie de diez películas musicales que revolucionaron el concepto del musical moderno, Ginger fue una talentosa actriz (ganadora de un Óscar, ostenta el número 14 en la lista del AFI), muy versátil en diversos géneros y con una gran capacidad interpretativa para la comedia.

Era hija de William Eddins McMath, de ascendencia escocesa, y Lela Emogene (de soltera, Owens: 1891 – 1977), de antepasados galeses. Sus padres se separaron poco después del nacimiento de la futura bailarina y actriz. Así, madre e hija se fueron a vivir cerca de Kansas City. A partir de ahí, la pequeña Virginia vivió una constante lucha entre sus padres por su custodia hasta que se quedó definitivamente viviendo con sus abuelos Walter y Saphrona Owens. Muchos de sus primos empezaron a cortar el nombre de Virginia por el de “Ginga”, dando origen a su nombre artístico.

Cuando contaba con nueve años, su madre se volvió a casar con John Logan Rogers. Ginger comenzó a usar el apellido de Rogers, aunque nunca fue legalmente adoptada. Vivieron en Fort Worth, Texas y su madre empezó a trabajar como crítica de teatro para un diario local, el Fort Worth Record. Así fue como Ginger empezó a interesarse por el mundo del espectáculo. Esperando a su madre mientras terminaban las entrevistas, Ginger empezaba a cantar y bailar encima de los escenarios.

Sus primeras apariciones en el cine fueron en 1929, en un grupo de cortometrajes que llevaban por título Night in the Dormitory, A Day of a Man of Affairs y Campus Sweethearts.

Poco después, Rogers fue elegida para protagonizar en Broadway el musical Girl Crazy de George Gershwin e Ira Gershwin. Allí también estaba Fred Astaire, que fue contratado para ayudar a los bailarines con su coreografía. Así fue como Astaire conoció a Rogers, en lo que sería el principio de una historia irrepetible. El éxito de Girl Crazy fue inapelable y en 1930, con 19 años, Rogers firmaría con la Paramount Pictures un contrato por siete años.

A pesar del contrato, Rogers pronto se desvinculó del mismo y empezó a buscarse la vida en Hollywood por sí misma. Su debut empezó en 1930 con tres películas olvidables con Pathé. Una serie que continuó durante los siguientes años hasta que en 1933 le llegó su auténtica oportunidad con un musical que hizo historia: La calle 42 (42nd Street), dirigida por Lloyd Bacon y Busby Berkeley, y producida por Warner Brothers. En ella compartió cartel con algunas de las jóvenes promesas del cine norteamericano del momento, los luego consagradísimos -y hoy olvidados-: Dick Powell, Warner Baxter, Ruby Keeler o Una Merkel.

A partir de ahí, la cotización de Rogers subió y trabajó al año siguiente con RKO para rodar Volando hacia Río (Flying Down to Rio) de Thornton Freeland (1933). Esta película musical se había concebido como vehículo para la famosa y exótica actriz mexicana Dolores del Río (“El precio de la gloria” 1925, “Evangeline” 1929), afincada en Hollywood desde los años finales del cine mudo. Pero para el público, las mayores revelaciones de esta película terminaron siendo Ginger Rogers, y su pareja de baile Fred Astaire.

Ginger Rogers se convirtió de la noche a la mañana en la mejor pareja de baile de Astaire. Juntos, desde 1933 hasta 1939 hicieron nueve musicales para RKO y dieron un nuevo sentido al musical cinematográfico, introduciendo rutinas de baile envueltas en una excelente elegancia y virtuosismo, introduciendo canciones que se convirtieron en éxitos como “Cheek to cheek”, “They Can´t Take That Away From Me” o “They All Laughed”. Aún hoy en día, la expresión “Fred y Ginger” todavía es referencia de una de las parejas más grandes de la historia del cine.

Croce y John Mueller consideraron en 1933 hacer de Ginger Rogers la pareja perfecta de Astaire, principalmente por su habilidad de combinar sus dotes de baile, su belleza natural y sus excepcionales dotes dramáticas y cómicas. El resultado lo describió a la perfección Katharine Hepburn: “Ella da la sensualidad, él, la clase”.

]] Aunque los números los realizaba Astaire con su ayudante Hermes Pan, ambos reconocieron el mérito de Rogers y pronto dejaron que entrara en el proceso de creación, dando su punto de vista y toque personal a los números. Paradójicamente el público siempre consideró a Rogers mejor bailarina de lo que fue, y a Astaire peor actor de lo que en realidad demostró ser.

De esa prolífica carrera juntos, hay que destacar los grandes números cómicos de “I’ll Be Hard To Handle” de Roberta, de (1935), “I’m Putting All My Eggs In One Basket” de Sigamos la flota (Follow the Fleet), de Mark Sandrich (1936) o “Pick Yourself Up” de Swing Time (“En alas de la danza”) (1936), de George Stevens. U otros de gran romaticismo como “They Can´t Take That Away From Me” (canción que Fred en la película Ritmo loco (1937) de Mark Sandrich, donde canta a Ginger durante una travesía en ferry).

Tampoco hemos de olvidar sus grandes bailes como “Smoke Gets In Your Eyes” de Roberta (1935) de William A. Seiter, “Cheek To Cheek” de Sombrero de copa (Top Hat) (1935), dirigida por Mark Sandrich o “Let’s Face the Music and Dance” de Sigamos la flota (Follow the Fleet) (1936) o “Let´s Call the Whole Thing Off” de “Ritmo loco” en un maravilloso baile en una pista de patinaje neoyorquina. La serie se cerraría con Amanda (Carefree) (1938), de Mark Sandrich y La historia de Irene Castle (“The story of Vernon and Irene Castle”), de H.C. Potter (1939). Esta separación se debe principalmente a la intención de ambos artistas de seguir creciendo en sus carreras así como un cierto recelo de Rogers hacia el director Mark Sandrich. Al parecer estaba un tanto descontenta porque Sandrich dedicaba toda su atención y sus elogios hacia Astaire, dejándola a ella un tanto de lado.

Aun así, hubo una décima película en la que volvieron a unir sus grandes talentos. Tras una larga etapa sin colaborar, el reencuentro se produjo en Vuelve a mí (1949) (“The barkleys of broadway”, de Charles Walters, donde Ginger fue la elegida para sustituir a la malograda Judy Garland, quien había conseguido un gran triunfo junto a Astaire en Desfile de Pascua (1948).

pesar de su éxito junto a Astaire, la actriz siempre intentó potenciar su carrera en solitario. Logró varios triunfos personales en la comedia de intriga “Estrella de medianoche” (1935) junto a William Powell, “En persona” (1935), “Damas del teatro” (1937) junto a Katharine Hepburn en una de sus mejores interpretaciones no musicales, “Un ardid femenino” (1938) junto a James Stewart o “La muchacha de la quinta avenida” (1939) acompañando a Walter Connolly.

Después de su separación de Astaire, Rogers comentó que no pensaba hacer musicales durante una temporada. Y su primer papel no musical llegó en 1939 donde hizo pareja con David Niven y Charles Coburn en Mamá a la fuerza (Bachelor Mother) de Garson Kanin. Con Espejismo de amor (Kitty Foyle), de Sam Wood, logró el Óscar a la mejor actriz por un papel que, como suele ocurrir, no está entre sus mejores interpretaciones. A partir de ahí, sus ofertas de papeles se multiplicaron y protagonizó películas como “Unidos por la fortuna” (1940) junto a Ronald Colman, El mayor y la menor (“The major and the minor”), debut en Hollywood como director de Billy Wilder (1942) junto a Ray Milland, “Once upon a honeymoon” (1942) junto a Cary Grant, “Compañero de mi vida” (1943) con Robert Ryan, “Te volveré a ver” (1944) con Joseph Cotten y Shirley Temple en un estimable melodrama producido por Selznick, “Fin de semana” (1945) o el remake del clásico “Gran hotel” (1932, Edmund Goulding) con Van Johnson, o la ya citada “Vuelve a mí” en la que el gran productor Arthur Freed los volvió a reunir diez años después.

A partir de la década de 1950, la carrera de Rogers entró en un suave pero firme declive, confirmado en la década siguiente: la frenética y corrosiva “Me siento rejuvenecer” (1952), junto a Cary Grant, Charles Coburn y Marilyn Monroe fue su único gran éxito en esta época, aunque tanto “No estamos casados” (1952) junto a Marilyn Monroe y Zsa Zsa Gabor como “Forever Female” (1953)-junto a William Holden- contienen estupendas interpretaciones de la Rogers.

Eternamente relacionada con la figura de Astaire, presentó los Premios Óscar en 1950 y en 1967. En 1992, Rogers recibió un Óscar honorífico por su carrera.

Fuente: Wikipedia

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